Podemos ir al súper sin salir de casa

Hasta hace nada, comprar por internet era como adentrarse en un mundo desconocido, pero ahora la red nos ofrece miles de opciones de compra de diferentes productos ¡Hasta podemos hacer la compra por internet! Hasta hace relativamente poco, eso era impensable.  Casi todas las grandes superficies cuentan con un servicio de compra online de todos sus productos.

Sencillo y fácil

El proceso es sencillo: sentarse delante del ordenador, añadir virtualmente los productos que necesitamos a nuestra cesta, pagar y esperar a que nos toquen el timbre que anuncia la llegada del repartidor en la dirección que indiquemos en el formulario.

Parece mentira que en estos momentos estemos tan inmersos en una vida tan estresante y falta de tiempo que hayamos llegado al punto de ni siquiera poder hacer la compra como Dios manda.

Un servicio más

Es verdad que es un servicio más al cliente, que sólo las grandes superficies pueden permitirse, y que generalizará dentro de nada que la población no tenga que salir de casa para comprar absolutamente nada.

Todo parece convertirse en  ventajas, porque aumentan las posibilidades y facilitan el quehacer diario, pero también provoca que la gente termine por no socializarse ni charlar con un desconocido en la cola de la pescadería.

Pero, ¿todo son ventajas?

Pero como todo sistema que facilita y supone un progreso en la organización de nuestro tiempo libre, también lleva consigo alguna que otra desventaja. Por ejemplo, cuando pedimos un producto fresco (hortalizas, frutas…) no lo elegimos nosotros y muchas veces nos sorprendemos al abrir las bolsas y no encontrar el producto del aspecto deseado.

También ocurre con la caducidad de productos perecederos como los lácteos, que en ocasiones nos encontramos con que los debemos consumidor en un tiempo más o menos breve si no queremos que terminen en el fondo de un contenedor.

Final del proceso: llegada del repartidor

El proceso de compra finaliza cuando el repartidor llega a nuestra casa. La desventaja del  reparto es que tiene unas franjas horarias concretas, que pueden llegar a tener un margen de hora y media, es decir, de 9 de la mañana a 10:30 por ejemplo. Eso hace que en ese tramo tengas que estar en el lugar pactado para la entrega durante este tiempo, y eso no es nada práctico.

En el futuro

En un futuro más o menos lejano, no existirán superficies tan grandes, nadie se encontrará haciendo la compra en ningún sitio de gran tamaño, y todo rondará alrededor de las nuevas tecnologías e Internet. Siempre quedará algún nostálgico que no se apunte al carro, porque le guste más elegir lo que compra y dejarse llevar por ese caprichillo del momento, pero serán pocos.