Los Reyes son los hackers!

Estaba yo reflexionando tranquilamente sobre todo lo que podemos comprar en internet (acabo de ver un post en esta página flipante al respecto), y pensaba que seguramente alguno de los regalos de este año los voy a comprar online. Y en ese momento, en lo que me pareció un exaltado momento de revelación, imaginé a los niños del mundo escribiendo mails, en lugar de cartas, a los Reyes Magos.

Bueno, el caso es que me dio por buscarlo en Google y claro, mal hecho, descubrí con la dureza que sólo otorga la fría pantalla que esto ya lo había pensado alguien antes que yo. Qué raro. Y no sólo una persona, no, no. Decenas. Centenas. Incluso docenas. Puñaos de gente lo han pensado ya.

Sólo en la primera página de Google (ya sabemos que si no está en la primera página, no existe) he abierto cinco webs para husmear un poco a estos ladrones de buenas ideas. Ahí tenemos a los chicos de www.cartaalosreyesmagos.es, por ejemplo, con una página sencilla, un pequeño formulario (puedes escribirles hasta con 99 años, un detalle) y un “papel” simple pero con un tipo de letra bonico.

Me extraña no ser el primero al que se le ha ocurrido…

Los uruguayos de http://www.todo.com.uy/reyes-magos.html parecen haber sido pioneros y la página tiene alguna cosilla más para entretenernos. De su formulario, me encanta la opción de “corregir ortografía”, por si quieres dejar la carta más auténtica. web.buzonreyesmagos.com tiene una página muchísimo más trabajada y completa, y muy didáctica, aunque un poco meliflua (patrocinada por la Asociación de Ibi). La revista www.parabebes.com presenta otra opción muy sencilla, tal vez demasiado.

Pero espera, que es que la última web no es para mandar cartas, es de un tío de El País (perdón, Cecilia Jan) al que también se le había ocurrido relacionar nuevas tecnologías y momentos tradicionales navideños (http://blogs.elpais.com/mamas-papas/2011/12/un-email-a-los-reyes-magos.html). Uy, si hemos hecho lo mismo. Bueno, resulta que en Imaginarium hay otra de estas. Vaya, si hasta coincidimos en la conclusión…

Bueno, hoy he aprendido dos cosas. Una, nihil novum sub sole. Y la otra, a un señor de El País (perdón, Cecilia Jan) y a mí se nos ocurren y pensamos cosas parecidas. No sé cuál de las dos enseñanzas me deja más abatido. A lo mejor, eso sí, puedo ser el primero al que se le ocurra mandarle un wasap a Papá Noel. Rápido, abrir página nueva, pinchar en buscar, “wa-sap-a-pa-pa-no-el”… intro… mierda.