¡Casi me olvido!

¡Vaya despiste! ¡Si es que no pierdo la cabeza porque no se puede perder lo que no se tiene! Me había olvidado por completo el regalo de mi querido cuñado: ese cretino que debió contar con la ayuda de una bruja para conquistar a mi hermana.

Después de todo cuanto tengo que agradecerle (sin él, la categoría de “regalos WTF?” de este blog no sería lo mismo), voy y dejo su agasajo de Reyes para el último momento… Estoy perdiendo facultades. Menos mal que las tiendas, en esta época de consumismo y de fastidiar a mi cuñado, abren unas cuantas horas más.

Como en Navidades todos somos estupendamente buenos, me voy a tomar la molestia de dedicarle más tiempo a mi hermano político del que él le dedica a su esposa buscando un regalo ideal. Y empiezo sopesando uno a medio camino entre un regalo original y la plasmación de mis deseos:

La chispa de la vida…

Por menos de 14 euros encuentro unos vasos en forma de bidón de residuos radiactivos, con su logo de radiactividad incluido. Escalofríos me entran sólo de imaginarlo tomándose un peppermint o un cóctel de color verde. Escalofríos de placer, claro.

Claro que más placer sería regalarle el complemento en el que estoy pensando: se trata de un gorro de lana, discreto a la vista, de color crema… conectado (sí, el gorro) a un reproductor musical. Me lo imagino con ese gorrito tapándole ya la de por sí tapada sesera mientras escucha su disco favorito (“Cañita Brava, Greatest Hits, creo). No iba a tener precio. Bueno, sí: 40 euros.

Una bola… divina

… ¡Ay! ¡Lo que acabo de ver! Ya estaba casi decidido a regalarle el gorrito, cuando, casi sin querer y a punto de escribir alguna conclusión chistosa para este artículo, he dado con lo que definitivamente le voy a regalar a mi querido Angustioso Manfredo.

Veamos: ¿recuerdas cómo va el juego de la patata caliente, ese en el que tienes un tiempo para que un objeto se rompa o dé una alarma y, si te encuentras con él en la mano o se te cae, pierdes? Pues he encontrado una versión que me va a encantar regalarle:

Se trata del Shock Ball Patata Caliente, en el que una bola, llegado el momento crítico, te da un calambre. Quince euros de risas ¿Que no tiene por qué ser él la víctima del calambrazo? Eso ya lo veremos. Por lo pronto, le voy a decir que es una pelota antiestrés, que la apriete hasta que yo lo avise…

Muchas gracias, factoriaderegalos.com.