Ayudando a vender

Hoy no nos vamos a centrar en un solo establecimiento. Ni siquiera lo vamos a hacer en un solo tipo de comercio. Se trata más bien de una necesidad que tiene cualquier tienda, virtual o no: mostrar sus mercancías. Más concretamente, vamos a hablar de las vitrinas para tiendas.

Del mismo modo que el poeta romano Juvenal se preguntaba “Quis custodiet ipsos custodes?” (“¿Quién vigilará a los vigilantes?” o “¿Quién guarda a los guardias?”), nosotros nos hemos preguntado quién les vende a los que venden y, más concretamente, quién vende a los que venden aquello que les ayuda a vender. Lioso, ¿verdad? Pues no.

Pongámonos en la piel de un comerciante que está a punto de abrir su negocio o que quiere renovarlo, por el motivo que sea. Puede suponer un trabajo ingente, llamando a decenas –literalmente- de proveedores que le cambien la decoración, el sistema eléctrico, la caja registradora… O puede entrar en Retif.es.

Concretando

Vamos a suponer que se trata de un cambio concreto en una ciudad concreta: queremos de adquirir vitrinas para tiendas en Barcelona. Decimos vitrinas porque se trata de una de las necesidades más habituales en un comercio. Y decimos Barcelona porque es una de las varias ciudades en las que se encuentra la marca, tanto en forma de tienda con puertas a la calle como, por su puesto, en forma virtual.

Vitrinas. Barcelona. Vamos a realizar el pedido a través de la Red. Para empezar, definiremos qué necesidad vamos a cubrir con el expositor y, de este modo, si precisamos una vitrina autoportante, mostrador o de pared.

Tres grandes grupos

En el primer caso, el de las autoportantes, son estanterías montadas sobre una base con ruedas que pueden situarse en diferentes puntos del establecimiento según como queramos montar la distribución y decoración del local. Pueden adoptar formas de torre, de mostrador, de urna o varias más en los materiales y tamaños que más convengan a nuestros propósitos.

Las vitrinas mostrador están pensadas, como su nombre indica, para exponer mercancías y productos. Solo que en este caso en un punto fijo del local. De nuevo nos encontramos con una importante variedad de formas y tamaños que se adaptan a cualquier necesidad sea de espacio del local sea de tamaño de aquello que queremos exponer.

Hablábamos de una tercera variedad de vitrinas: las de pared. Tampoco esta variedad requiere excesivas explicaciones: se trata de expositores cuya pared posterior va pegada o incluso se sustituye por una de las paredes (parte de ella) del local.

Repuestos y complementos

Para uno y otro tipo de estanterías, Retif vende todo tipo de complementos, tales como zócalos, bases con ruedas, cajoneras o luces. Es más: podría muy bien romperse cualquier parte de una estantería, desde la base hasta las bombillas superiores, que en esta tienda virtual encontraríamos un repuesto sin ningún tipo de dificultad.

Nos habíamos puesto, unos párrafos atrás, antes de perdernos en la variedad de vitrinas y complementos, en la piel de un comerciante que quiere adquirir una vitrina. De entre todas ellas, digamos que vamos a hacernos con una vitrina mural (de pared) de vidrio templado de 78x25x75 centímetros, de dos estantes, con el fondo –somos así- serigrafiado con nuestro logo en el vidrio.

Compra sencilla y segura

La añadimos al carrito. En la ventana emergente hacemos clic en “ver carro y terminar”, a no ser que queramos comprar más cosas. Nos recuerdan que el coste de gastos de envío es de 12 euros y que sirven solo a la Península (hemos hecho bien en ponernos en el lugar de un comerciante barcelonés). Validamos el pedido.

Como aún no somos clientes, nos damos de alta rellenando un sencillo formulario. Hecho esto, se nos redirige al pago mediante tarjeta bancaria. Eso sí, antes de hacer efectivo el pedido, nos enviarán un correo electrónico pidiéndonos que lo confirmemos y, al ser la primera vez que pedimos, que confirmemos también los datos de la cuenta que hemos creado.

Por supuesto, cuando se trata de dinero y hablamos de una empresa de la seriedad de Retif, la seguridad está absolutamente garantizada, con tantos protocolos, claves y cifrados como pueden aplicarse a una transacción. De este modo, podemos esperar tranquilamente a que llegue esa estantería que hemos encargado y que ya nos iba haciendo falta…